miércoles, 17 de febrero de 2010

Una buena para los pequeños chefs!!!


INVOLUCRAR A LOS NIÑOS CON LA COCINA DESARROLLA LA PERSONALIDAD Y FORTALECE EL VINCULO FAMILIAR


Los pasteles y los postres son los primeros alimentos que los pequeños pueden preparar, con las compañía de los adultos y las medidas de seguridad necesarias.
Comer es en sí mismo un acto de compartir, pero cocinar en familia brinda una riqueza complementaria, pues lo que cada uno hace y aporta alimenta a los otros y eso brinda un placer invaluable para los miembros de la familia, que más que nada comparten su amor”, dice Corinne Albaut, escritora francesa que se dedica a escribir para niños y cuya más reciente publicación es 31 postres para pequeños chefs.
Este último libro lo consagró a los sabores dulces porque se dio cuenta de que las primeras cosas que los niños pueden aventurarse a hacer en la cocina son precisamente pasteles y postres sencillos.

Algunos beneficios La sicóloga infantil María Isabel Guerrero sostiene que compartir con los hijos es un placer que no tiene límites. Es por lo que involucrarlos en actividades cotidianas, como la cocina, es muy importante para el desarrollo armónico de la personalidad, pues, entre otras cosas, enseñarles a elaborar alimentos fortalece el rol de cada una de las personas que intervienen, hace que sea más sencillo asumir normas y responsabilidades cotidianas y ayuda a generar hábitos alimenticios.
En cuanto a las relaciones familiares, vale la pena señalar que esta actividad también permite fortalecerlos. “Por ejemplo —dice la especialista—, un padre que se encarga de crear un vínculo seguro hace de cada interacción una aventura y un espacio de exploración muy importante, pues son los padres mismos los que se encargan de estrechar esos lazos”. Este espacio puede ser favorable para lograr una comunicación efectiva entre padres e hijos, pues el contexto se presta para que ambos se abran y conversen sobre variados temas, que pueden ir desde la pertinencia de agregar uno u otro ingrediente hasta las dificultades que alguno de los dos o ambos tienen en sus vidas cotidianas.
Igualmente, el hecho mismo de cocinar implica seguir una receta, que en términos prácticos se traduce en el seguimiento de una norma. Con esto, los padres hábiles pueden enseñarles a los niños que si bien es cierto que las normas hay que cumplirlas, es el criterio de cada uno lo que permite darse cuenta de que estas no existen por capricho, sino que hay una lógica detrás de ellas; es decir, que tienen una razón de ser y una consecuencia que se sigue de su aplicación o incumplimiento.
“Cocinar puede ser para el niño una manera de adquirir confianza en sí mismo, de dar a conocer a los demás sus creaciones y de sentirse valorado por lo que ha hecho”, subraya Albaut.

InvitarlosSiempre que se realice esta actividad por primera vez, se deben hacer recetas muy simples. “Preparar unas galletitas o esparcir frutas sobre la parte superior de un pastel es un buen comienzo”, dice Albaut.
Seguir una receta con los niños genera en ellos muchísimo placer, pues se trata de una actividad novedosa y que les da un rol distinto al habitual, en la medida en que ellos mismos se dan cuenta de que suele ser desempeñada por los adultos.
Así que la mejor manera de involucrar a los niños en la culinaria es “motivándolos con la preparación de alimentos que sean de su agrado, dándoles instrucciones cortas y precisas y permitiendo que se equivoquen, sin que esto genere consecuencias de tipo negativo”, afirma Guerrero.
Y aunque es posible que para algunas personas la cocina no represente una actividad placentera, de todos modos es importante intentar vincular a los niños con ella. La sicóloga explica que el entusiasmo es un arma infalible para atraerlos: “Motivándolos con la indumentaria característica, como el sombrero y el delantal y, por supuesto, dándole al niño el papel protagónico en la preparación de la receta, de tal manera que si ya sabe leer sea él quien lea la receta, aliste los utensilios e ingredientes necesarios y se unte para mezclar los alimentos”.

Un gusto compartido “Para que la cocina sea un placer, es necesario combinar la disciplina y la creatividad. Es muy importante despertar la imaginación de los pequeños, dándoles importancia, por ejemplo, a los detalles, las combinaciones, las decoraciones, los sabores y los colores”, resalta Albaut. Y agrega que no hay una edad específica para comenzar a cocinar, sino que todo depende de los niños, del tiempo que los adultos tengan para dedicarse a la cocina junto a sus hijos y de sus propias ganas de hacerlo.
En ese sentido, cobra mucha importancia el ejemplo y la dedicación de los padres, pues muchas veces los niños ya saben los pasos necesarios para preparar determinada receta, pero no han tenido la oportunidad de hacerla ellos mismos. “Ese es el motivo por el que resulta muy importante presentarles los alimentos y preguntarles a los niños cómo creen que se deberían preparar, para así llegar al seguimiento de las instrucciones de una manera mas divertida. Por ejemplo: ¿Qué crees que debo hacer con este huevo para mezclarlo con la harina? Las respuestas de los niños podrían ser sorprendentes y de allí se podrían derivar conversaciones interesantes para ambos”, concluye la doctora Guerrero.

El libro Corinne Albaut, la autora del libro, señala que una de sus intenciones principales al escribir este libro era reunir en un solo volumen las recetas de las sobremesas más exquisitas, tentadoras y representativas de Europa, teniendo en cuenta que la comida es una necesidad universal, pero sin olvidar que la manera de alimentarse depende del país en el que se viva, de sus productos, su nivel económico y sus gustos.
“La tradición culinaria hace parte del patrimonio de la cultura de cada país; por eso, es tan importante preservarla y transmitirla, para ello se debe empezar desde muy temprano. legándosela a los niños”, sugiere Albaut.

Por Melissa Serrato Ramírez
Redactora ABC del bebé

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